28 abril, 2014

Te cambio horca por garrote

Garrote en Filipinas. Foto: Wikipedia.org

Un lunes como hoy, aunque no fue lunes, en España se decidió cambiar la horca por el garrote vil. Fue un 28 de abril de 1832 cuando se sustituyó el procedimiento habitual en las ejecuciones de los ajusticiados. La horca dejó paso legalmente al, ya hacía tiempo utilizado, garrote. Siempre según Wikipedia, que me sorprende al buscar efemérides con cosas como ésta.

La horca: con la soga al cuello

Todos recordamos la escena final de “El bueno, el feo y el malo” cuando Eli Wallach (el feo) aparece a punto de que Clint Eastwood lo cuelgue después de conseguir un suculento botín. Lo deja con la soga al cuello y con los pies en una cruz. En ocasiones se les tapaba la cabeza a los ejecutados para evitar el espectáculo público excesivo, aunque claro, esto es como si te pones una tirita si te amputan un brazo. Eran otros tiempos. El caso es que cuando el feo estaba medio asfixiado ya (raro en las ejecuciones “oficiales” porque habitualmente la gente moría por rotura del cuello en la caída y no por estrangulamiento) aparecía Eastwood para disparar desde larga distancia. Con su rifle acertaba a cortar la soga de un disparo. De esa forma se habían ganado la vida durante largo tiempo. Básicamente todo el mundo sabe en qué consiste la horca. Hartos de ver ejecuciones en la ficción televisiva, se ha convertido en una forma habitual y clásica de dar justicia. Pero en 1832 se decide usar mejor el garrote.

El garrote vil: tenebroso I+D

El garrote surge en Roma en la época del Imperio. Consistía en la estrangulación por aplastamiento del cuello del sujeto. Se ejercía presión mediante una especie de abrazadera. La muerte del reo se producía por la dislocación de la apófisis odontoides de la vértebra axis sobre el atlas en la columna cervical. Más tarde se aplicó una variante, llamada catalana, que incluía un punzón que penetraba por detrás del propio cuello destruyendo las vértebras cervicales del condenado. Investigación y desarrollo aplicado.

A Fernando VII se le ocurre abolir la horca y usar el garrote (tal día como hoy). En sus palabras:

Deseando conciliar el último e inevitable rigor de la justicia con la humanidad y la decencia en la ejecución de la pena capital, y que el suplicio en que los reos expían sus delitos no les irrogue infamia cuando por ellos no la mereciesen, he querido señalar con este beneficio la gran memoria del feliz cumpleaños de la Reina mi muy amada esposa, y vengo a abolir para siempre en todos mis dominios la pena de muerte por horca; mandando que adelante se ejecute en garrote ordinario la que se imponga a personas de estado llano; en garrote vil la que castigue delitos infamantes sin distinción de clase; y que subsista, según las leyes vigentes, el garrote noble para los que correspondan a la de hijosdalgo”. 
 
¡Qué buen hombre! Lo que no sabía Fernando VII o no quería saber es que el garrote en la mayoría de ocasiones suponía una muerte lenta y dolorosa. Más terrible habitualmente que la propia horca. Igual es que le salía más barato. Vete tú a saber. En fin, para los curiosos tenemos museos de la tortura en ciudades como Toledo, Santillana del Mar, Amsterdam, Londres, Tallín, etc. Hasta en el museo de cera de Madrid tenemos diferentes métodos de muerte y tortura. Mis sinceros saludos a la Inquisición. Al menos se ve como algo del pasado, de crónica negra, algo superado. Sin embargo, hoy día, todavía se siguen utilizando este tipo de sistemas para eliminar personas. Incluso inocentes...


Escena final de "El bueno, el feo y el malo".

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